A pesar de tratarse de uno de los países más queridos y visitados por turistas de todo el mundo, Cuba sigue sufriendo a día de hoy problemas de censura y libertad de expresión que los disidentes continúan denunciando desde el extranjero.
Un paraíso aislado
Cuba es una de las naciones latinoamericanas más atractivas para el turismo. Sus playas de arena blanca, el encanto colonial de sus ciudades y la alegría de sus gentes convierten al país en un auténtico paraíso para los visitantes. Si a sus características naturales se une una consolidada oferta hotelera y una auténtica economía volcada en los turistas, es comprensible que las agencias y los viajeros se fijen en esta isla a la hora de plantear sus vacaciones. Sin embargo, la realidad de los “resorts” turísticos dista mucho de la de los habitantes del país caribeño. Más allá de las diferencias palpables en el nivel de vida, Cuba se enfrenta a una problemática que dura décadas. La censura sigue haciendo mella a día de hoy en la sociedad cubana. A pesar de los esfuerzos del régimen de Raúl Castro por negar cualquier acusación en esta línea, los informes internacionales no dejan en buen lugar al país caribeño en lo que respecta a garantías de las libertades. Según el Comité de Protección de Periodistas, Cuba se encuentra entre los diez países más censores del mundo. El caso más dramático es el de Corea del Norte, señalada por los informes como el país con un mayor vacío de información libre.
Sin noticias del mundo
Sin llegar a una situación tan dramática, Cuba se sitúa entre las diez naciones con mayor censura, al nivel de Eritrea, Uzbekistán, Siria y Bielorrusia. Según el informe, “los habitantes de estas naciones están virtualmente aislados del resto del mundo por regímenes autoritarios que manejan a los medios”. En concreto, los periodistas advierten de que, en los diez primeros países de la lista, tanto los medios impresos como los electrónicos están sometidos a un fuerte control estatal. Además, países como Cuba se caracterizan por mostrar una “tolerancia cero” con los periodistas críticos. En el país caribeño, el gobierno lleva a cabo “actos de repudiación” para los profesionales más discordantes con la línea estatal. Los enviados oficiales rodean la residencia del periodista en cuestión y toman nota de todos aquellos que osan entrar o salir de la misma. La visión del país fuera de sus fronteras está fuertemente distorsionada: el trabajo de los corresponsales extranjeros no se emite dentro de la isla. Ante esta situación de desinformación general, los esfuerzos del gobierno cubano son papel mojado para las organizaciones garantes de la libertad de expresión en todo el mundo.
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